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SE BUSCA…..EQUILIBRIO

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SE BUSCA…..EQUILIBRIO

 

Vivir es como caminar por la cuerda floja, sólo unos pocos mantienen el equilibrio.

 Víctor Hugo

 

Un día de octubre, una voz familiar en el teléfono me dice:

-Salí a la calle que hay un regalo para vos.

Entusiasmado, salgo a la vereda y me encuentro con el regalo. Es un precioso carruaje estacionado justo, justo frente a la puerta de mi casa. Es de madera de nogal lustrada, tiene herrajes de bronce y lámparas de cerámica blanca, todo muy fino, muy elegante, muy “chic”. Abro la portezuela de la cabina y subo. Un gran asiento semicircular forrado en pana bordó y unos visillos de encaje blanco le dan un toque de realeza al cubículo. Me siento y me doy cuenta que todo está diseñado exclusivamente para mí, está calculado el largo de las piernas, el ancho del asiento, la altura del techo… todo es muy cómodo, y no hay lugar para nadie más. Entonces miro por la ventana y veo “el paisaje”: de un lado el frente de mi casa, del otro el frente de la casa de mi vecino… y digo:

“¡Qué bárbaro este regalo!”¡Qué bien, qué lindo…!”

Y me quedo un rato disfrutando de esa sensación. Al rato empiezo a aburrirme; lo que se ve por la ventana es siempre lo mismo. Me pregunto: “¿Cuánto tiempo uno puede ver las mismas cosas?” Y empiezo a convencerme de que el regalo que me hicieron no sirve para nada. De eso me ando quejando en voz alta cuando pasa mi vecino que me dice, como adivinándome:

-¿No te das cuenta que a este carruaje le falta algo?

Yo pongo cara de qué-le-falta mientras miro las alfombras y los tapizados

-Le faltan los caballos – me dice antes de que llegue a preguntarle.

Por eso veo siempre lo mismo -pienso-, por eso me parece aburrido.

-Cierto – digo yo.

Entonces voy hasta el corralón de la estación y le ato dos caballos al carruaje. Me subo otra vez y desde adentro les grito:

-¡¡Eaaaaa!!

El paisaje se vuelve maravilloso, extraordinario, cambia permanentemente y eso me sorprende. Sin embargo, al poco tiempo empiezo a sentir cierta vibración en el carruaje y a ver el comienzo de una rajadura en uno de los laterales. Son los caballos que me conducen por caminos terribles; agarran todos los pozos, se suben a las veredas, me llevan por barrios peligrosos. Me doy cuenta que yo no tengo ningún control de nada; los caballos me arrastran a donde ellos quieren. Al principio, ese derrotero era muy lindo, pero al final siento que es muy peligroso. Comienzo a asustarme y a darme cuenta que esto tampoco sirve. En ese momento veo a mi vecino que pasa por ahí cerca, en su auto. Lo insulto:

-¡Qué me hizo!

Me grita:

-¡Te falta el cochero!

-¡Ah! – digo yo.

Con gran dificultad y con su ayuda, sofreno los caballos y decido contratar un cochero. A los pocos días asume funciones. Es un hombre formal y circunspecto con cara de poco humor y mucho conocimiento. Me parece que ahora sí estoy preparado para disfrutar verdaderamente del regalo que me hicieron. Me subo, me acomodo, asomo la cabeza y le indico al cochero a dónde ir. Él conduce, él controla la situación, él decide la velocidad adecuada y elige la mejor ruta. Yo… Yo disfruto el viaje.

“Hemos nacido, salido de nuestra casa y nos hemos encontrado con un regalo: nuestro cuerpo. A poco de nacer nuestro cuerpo registró un deseo, una necesidad, un requerimiento instintivo, y se movió. Este carruaje no serviría para nada si no tuviera caballos; ellos son los deseos, las necesidades, las pulsiones y los afectos. Todo va bien durante un tiempo, pero en algún momento empezamos a darnos cuenta que estos deseos nos llegaban por caminos un poco arriesgados y a veces peligrosos, y entonces tenemos necesidad de sofrenarlos. Aquí es donde aparece la figura del cochero: nuestra cabeza, nuestro intelecto, nuestra capacidad de pensar racionalmente. El cochero sirve para evaluar el camino, la ruta. Pero quienes realmente tiran del carruaje son tus caballos. No permitas que el cochero los descuide. Tienen que ser alimentados y protegidos, porque… ¿qué harías sin los caballos? ¿Qué sería de vos si fueras solamente cuerpo y cerebro? Si no tuvieras ningún deseo, ¿cómo sería la vida? Sería como la de esa gente que va por el mundo sin contacto con sus emociones, dejando que solamente su cerebro empuje el carruaje. Obviamente tampoco podés descuidar el carruaje, porque tiene que durar todo el proyecto. Y esto implicará reparar, cuidar, afinar lo que sea necesario para su mantenimiento. Si nadie lo cuida, el carruaje se rompe, y si se rompe se acabó el viaje…”

JORGE BUCAY

La sabiduría es la perspectiva en la vida, tu sentido de equilibrio, tu comprensión de cómo varias partes y principios se relacionan unos con otros.

 Steven R. Covey

Estamos diseñados de una manera tan perfecta, que disponemos de todo lo necesario para andar por la vida de manera consciente y plena

Nuestro cuerpo es maravilloso, nuestra biología, fisiología y toda nuestra anatomía es una maquinaria compleja, pero completa

La necesidad de atender al cuerpo y darle su espacio de dedicación y cuidado es o debería ser primera necesidad, sin embargo ha pasado a ser “la cultura del cuerpo” rigurosamente equivocada, enfatizando la apariencia y olvidando lo esencial

Una apariencia que muchas veces va en detrimento de la propia salud, dietas extremas, excesos en el gimnasio, inversiones estéticas innecesarias…etc. etc.

Toda para cubrir las expectativas de unos cánones socialmente establecidos, a la vez que dañinos

Sin embargo, la importancia de atender al cuerpo desde la mirada del bienestar, integrando la comprensión de que lo necesitamos para vivir y para vivir bien….aprendiendo a escucharlo y cubriendo sus demandas, deja bastantes espacios vacíos, en general

Y solamente se le presta atención cuando grita, muchas veces, porque ya no puede más

Todos necesitamos tener sueños, deseos y anhelos, que sería de nosotros sin ellos…pero habría que valorar en qué medida y a qué precio

Y cultivar la paciencia y la constancia, en lugar del “ya mismo”, con la certeza, de que la belleza de la vida, suele estar en el camino recorrido, pocas veces en el objetivo. Sobre todo porque una vez conseguido, deja de tener valor y necesitamos otro sueño más….

El regalo de la mente, que conduce, que dirige, una mente equilibrada, observadora y consciente, que sabe a dónde se dirige, sin prisa y sin pausa, y que sabe cuándo acelerar, cuando frenar, cuando retroceder…sin duda, es el mejor aliado para conducir prudente y seguro por el sendero de la vida

La mente equilibrada y calmada es fuerte; la agitada y con prisas es débil

. Wallace D. Wattles

Pero uno no es nada sin el otro, ni el otro sin el uno y ahí radica el verdadero equilibrio, en dar el espacio adecuado a cada uno, permitiéndole su función

Por eso somos tan perfectos y tan completos

En armonía y equilibrio, permitiéndonos sentir, a la vez que hacemos buen uso de la capacidad intelectual para decidir y elegir, con discernimiento, por donde me conviene transitar para conseguir mis deseos, cuándo y cómo, además de valorar de manera profunda, si lo que deseo, realmente lo deseo para mi, o son sueños de otros….

Los problemas surgen cuando tienes que encontrar un equilibrio entre lo que las personas necesitan de ti y que necesitas tú para ti mismo.

 Jessye Norman

Hagamos buen uso de lo que somos y lo que tenemos, que es mucho, es todo

CONSCIENTES, COHERENTES Y CONSECUENTES

 

La vida no es aceptable a no ser que el cuerpo y el espíritu vivan en buena armonía, si no hay un equilibrio natural entre ellos y si no experimentan un respeto natural el uno por el otro.

David Herbert Lawrence

 

Gracias

 

 

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