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CONTAGIO EMOCIONAL

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CONTAGIO EMOCIONAL

“Al igual que el humo del tabaco de otro, el filtrado de emociones puede hacer que cualquiera se convierta en la víctima inocente del estado tóxico de otra persona”

Daniel Goleman

 

Es bien conocido y casi podríamos denominar  como sabiduría popular, el impacto que las emociones tienen en nuestra vida y en nuestro entorno

El pensamiento positivo se ha convertido en un remedio casi “panacea”, que registra muchos adeptos, creyentes que solamente con una idea, pueden modificar cualquier cosa, hasta incluso una enfermedad

Es cierto que en cualquier proceso de la vida, la actitud mental, puede actuar como “pócima mágica” y cambiar la ruta completamente del manejo de las situaciones. Eso ya nos garantiza un 50% de mejora, sin lugar a dudas. Un porcentaje muy alto

Pero el pensamiento positivo es algo mucho más profundo, mucho más complejo y que requiere de buen entrenamiento para que sea efectivo.

Lo primero de todo hay que entender realmente que significa tener un pensamiento positivo y ser consciente de que se sostiene en una base:

Equilibrio – Coherencia – Consciencia

 

-Ante lo inevitable e ineludible, por más que te esfuerces en pensar que no va a ocurrir, ocurre;

-Ante lo evidente….realismo;

-Ante lo doloroso…soporte.

No vayamos a confundirnos con los pensamientos mágicos del niño, que en su ilusión de evitar sufrimientos, piensa que puede cambiar el mundo y el curso de la vida

Y la vida fluye, como el agua de un rio, aunque a veces ese recorrido no sea de nuestro agrado

Es importante aclarar esto

Y tras esta breve introducción, vamos a centrarnos en la emoción, más bien en su contagio.

Muchos de vosotros habréis visto en la televisión, el anuncio de unos viajeros en el metro, donde uno de ellos, empieza a reír un poquito.

En la medida que su risa va cobrando intensidad, cautiva la atención del resto de los pasajeros. Hasta que uno tras otro, van compartiendo miradas, primero de asombro, incluso algunas cargadas de juicio, pero que al poco tiempo se transforman en sonrisas y termina el vagón en una explosión de risas descontroladas.

El cerebro funciona así. Es un gran imitador

Parte de esto podría estar explicado por el efecto de las neuronas espejo, que son células cerebrales especializadas, capaces de sentir e imitar los sentimientos, las acciones y las sensaciones físicas de otras personas.

Imaginad una persona que se hace un pequeño corte con un cuchillo, pelando una fruta, por ejemplo.

Las neuronas de su centro de dolor, se activan, de manera que tiempo después, cuando esta misma persona, ve a otra que se ha hecho otro pequeño corte, sus neuronas se reactivan como si el corte se lo hubiera vuelto a hacer ella.

El cerebro consciente sabe que estamos bien y a salvo, pero las neuronas espejo activan la sensación de que nos hemos cortado.

Esto mismo ocurre con las emociones

La amígdala, identifica una emoción en el otro a una velocidad de 33 milésimas de segundo y con la misma rapidez nos estimula a sentir lo mismo

Hay estudios reveladores que muestran que si se encuentran varias personas en una reunión, la más emocionalmente expresiva de todas, puede contagiar su estado de ánimo al resto en dos minutos.

Y esto ocurre tanto con lo que entendemos por emoción positiva, cómo con la negativa.

 

                                                          “Finge y al final será cierto”

Aunque siempre es más recomendable la positividad real que ficticia, existen pruebas de que cambiar el comportamiento, la expresión facial y la postura, inducen claramente al cambio emocional

Las relaciones personales necesitan ser cuidadas, con nuestra atención, calidez y entrega saludable. La moneda de cambio, que siempre debe ser recíproca, nos alienta a estrechar los lazos y mantenerlos de manera cuidada y armoniosa

Si la reciprocidad no existe, debemos mirar para otro lado, somos tan merecedores de amar como de ser amados

Y no hablamos de relaciones de pareja, sino de todo tipo de relaciones

“La capacidad de activar un contagio emocional positivo se multiplica si se ocupa una posición de liderazgo. En los estudios realizados se ha observado que, cuando los jefes presentan un estado de ánimo positivo, aumenta la probabilidad de que sus empleados también se muestren positivos, que presenten un comportamiento solícito y prosocial unos con otros y que tengan menos problemas y les resulte más fácil coordinar tareas.

Pasar mucho rato con un jefe muy serio y preocupado hace que el trabajador empiece a sentirse triste o estresado, independientemente de su estado de ánimo anterior.

Mientras que si el jefe se aplica en potenciar su propia positividad su simple presencia, hará que los demás empiecen a notar efectos beneficiosos con todas ventajas que desprenden.

Las personas con una mentalidad positiva son capaces de pensar de un modo más creativo y lógico, de implicarse en la resolución de problemas complejos, incuso ser mejores negociadores. No es de extrañar que los altos ejecutivos más valorados por su expresividad positiva, suelan tener empleados que se consideran felices y que describen su lugar de trabajo como un entorno en el que resulta fácil rendir.”

Shawn Achor

 

Como veis afecta a todo tipo de relaciones, tanto personales, sociales y laborales.

Es cuestión de práctica y revisión de las propias pautas emocionales. Al final os daréis cuenta que cuesta lo mismo una sonrisa que una mueca de desagrado.

Hay una frase que dice, “una sonrisa cuesta poco y da mucha luz”

Y de cada uno depende convertir su espacio en un ambiente armonioso y agradable con tonalidades apacibles, o en algo turbio, enrarecido y desalentador

Recordad:

“Un pequeño cambio puede desencadenar una cascada de cambios más grandes”

Te animo a contagiar la vida de alegría

El primer paso, lo das tú.

 

 

 

 

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