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SOLSTICIO, SAN JUAN, RITUAL Y MAGIA….

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SOLSTICIO, SAN JUAN, RITUAL Y MAGIA….

Noche de magia y de fuego
noche de fiesta y calor
hogueras, que dan al mar
un singular resplandor.

Noche que cumple los sueños
gentes que vienen y van
fuego, magia, agua, deseos
es la noche de San Juan.

Noche de hechizos de bruja
Llenan de magia el momento
purificación de almas
promesas y juramentos.

Y se envuelven con la fiesta
conjuros, fuego de velas
y salen de nuestros cuerpo
penas que arden en la hoguera.

El verano ya ha llegado
se marcho la primavera
y con ella se ha de ir
todo lo malo en la hoguera.

Y vuelven las ilusiones
cumpliéndose los anhelos
la noche se ha puesto en marcha
noche de magia y de fuego.

Vuelve a pedir un deseo
esta vez se cumplirá
que los sueños no se apaguen
con la hoguera de San Juan.

Poesias de amor y sentimiento.com

 

Se puede decir que todo empezó hace cerca de 5 mil años, cuando nuestros antepasados, tan amigos de  observar  las estrellas, se dieron cuenta que en determinada época del año el Sol se mueve  desde una posición perpendicular sobre el Trópico de Capricornio, hasta una posición perpendicular sobre el trópico de Cáncer.

A estos días extremos en la posición del Sol se les llamó solsticios de invierno y verano, los cuales ocurren los días diciembre 21 y junio 21 respectivamente. Estas fechas corresponden al hemisferio norte, pues en el sur es al contrario. El día que veremos al sol ponerse más al sur es el 21 de diciembre y el día que lo veremos ponerse más al norte es el 21 de junio.

“Las fechas mencionadas son las típicas, pero puede ser que en un año determinado caiga un día antes o después, debido a las irregularidades del calendario, como los años bisiestos”. Hablando propiamente del solsticio de verano, en esta fecha el eje de la tierra está inclinado 23,5 grados hacia el sol. Esto ocasiona que, en el hemisferio norte, el 21 de junio sea el día más largo del año.

En los antiguos mitos griegos a los solsticios se les llamaba “puertas” y, en parte, no les faltaba razón. La “puerta de los hombres”, según estas creencias helénicas, correspondía al solsticio de verano (del 21 al 22 de junio) a diferencia de “la puerta de los dioses” del solsticio de invierno (del 21 al 22 de diciembre)

 

Tres días después, la noche del 23 al 24 de junio, se celebra en el hemisferio Norte la NOCHE DE SAN JUAN que aunque desplazó y moderó las antiguas fiestas paganas también tiene un importante componente mágico.

Unos celebran el solsticio y otros San Juan, pero la esencialidad es la misma, la diferencia está en que sea una festividad pagana o cristiana.

El rito principal consiste en encender una hoguera para “dar más fuerza al sol”, que a partir de esos días, la máxima distancia del Ecuador, va haciéndose más “débil” porque los días se acortan hasta el solsticio de invierno.

Pero simbólicamente, el fuego es el elemento purificador por excelencia y el que nos puede ayudar a quemar y desprendernos de todo lo que queremos dejar atrás en nuestra vida.

Y como no podemos despreciar el momento energético potente que se representa y simboliza a través de este aspecto astrológico, lo aprovechamos, como todos los años, como herramienta que nos ayude a avanzar hacia dónde queremos ir, con mucha más decisión y fuerza

Lo que Jodorowsky define en sus tratados de psicomagia, es lo que llevamos a cabo en este tipo de rituales, que nos van a permitir despedir aquellos aspectos, situaciones o todo aquello de lo que nos queramos desprender, para dejar espacio a otros anhelos en nuestra vida

El poder de los elementos es fundamental en esta ritualidad; elementos de la naturaleza que simbolizan la fuerza de nuestra potencial y realidad que somos.

Fuego, aire, tierra y agua.

La tierra que representa al cuerpo y la materia;

El agua, corresponde a nuestro mundo emocional;

El aire es nuestro pensamiento

Y el fuego del espíritu que da forma a la experiencia

 

Por eso siempre suele existir la representación de estas festividades con el fuego de las hogueras

Saltar la hoguera…

Saltar es soltar, es dar un salto, hacia otro lugar, hacia otro espacio de consciencia, donde has dejado atrás, aquello que te ataba a unas formas que después de ser observadas, se han decidido soltar, por ser un obstáculo para nuestra propia vida y evolución, o porque ya simplemente no resuenan con nosotros y nuestro corazón

Esto no quiere decir que no sean válidas, que no sean buenas, , solo significa que aquello que un día sirvió, hoy ya no es necesario para nosotros y desde una profunda gratitud, estamos dispuestos a despedirlas, abriéndonos a otras posibilidades.

Pero tampoco es necesario saltar la hoguera; lo hemos expuesto porque es una tradición que se mantiene en muchas localidades, pero no es necesario, otra cosa, es que uno libre y voluntariamente, decida hacerlo

Lo importante es tener claro aquello que ya no…y que cada uno se apoye en la magia del ritual, como elemento que da fuerza y consolidación al cambio que deseamos materializar

En esta ocasión nos reunimos en el mar…

NO estaba previsto, pero se dieron una serie de condicionantes que nos hicieron llegar hasta esa decisión…que realmente fue mágica y maravillosa

Y que mejor forma que celebrar lo que se va…que haciendo consciencia de corporalidad y abriendo esos espacios del cuerpo que faciliten la soltura y liberación…

¡¡¡DANZANDO!!!

Sol, mar, arena y agua…con sal…escenario perfecto

Danzando nuestra propia música…despertando los sentidos a vivencias más profundas y más amplias…

Agradeciendo, agradeciendo, agradeciendo…todo lo vivido y la oportunidad

Y disfrutando, disfrutando y disfrutando de la nueva apertura que nos va a permitir vivir un poco más conscientes de nosotros mismos, seguir creciendo y avanzando

 

A las 17. 54 era la hora del solsticio que incluimos con precisión en nuestro ritual…

Pero antes ya habíamos hecho la correspondiente limpieza, sumergiéndonos en el ancho mar…que por cierto el agua estaba helada…pero aunque costó un poquito y nos dimos nuestro tiempo…la inmersión fue PLENA

Un tiempo de entrada que fue perfecto acompañamiento, para desde una atención e intención sostenida, ir soltando lo necesario…

 

Y la verdad hacerlo de una manera tan consciente fue más que hermoso….

Una vez sumergidos, con permiso y actitud de desprendimiento, al volvernos a encontrar, en la orilla, había mucha emoción, muchas lágrimas y mucho calor compartido

Continuamos el evento, hasta volver a sumergirnos, a la hora indicada, en unidad, tomados de las manos, para abrirnos a esas nuevas oportunidades que están por llegar

Risas, llantos, cantos, bailes, abrazos….compartir, compartir y compartir…

Terminando al anochecer con una hermosa meditación que nos llenó de inmenso gozo, paz y amor

Y desde ese momento, cada uno volvió a su punto de partida, a sus localidades, a sus casas y a su vida

La vida está construida de momentos, estos momentos de compartir, desde otro lugar…realmente hacen más hermosa la experiencia.

 

 

Olita que viene y olita que va….como la respiración…como la vida misma

Un suspiro emergente del mismo océano, que se proyecta hacia la orilla….espumante y pletórica de vida…y que llegado a su punto de máximo esplendor, se retira con suavidad hacia el lugar desde donde partió…

La vida resumida en una ola….

En medio del invierno, finalmente supe que había un verano invencible en mí“.
(Albert Camus)

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