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PERSONA, PERSONAJE, PERSONALIDAD

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PERSONA, PERSONAJE, PERSONALIDAD

La personalidad es una cosa muy misteriosa. Un hombre no puede siempre ser estimado por lo que hace. Se puede acatar la ley y sin embargo ser inútil. Se puede romper la ley per ser bueno. Se puede ser malo sin tener que hacer nada malo. Se puede cometer un pecado contra la sociedad y sin embargo darse cuenta a través de este de su verdadera perfección. (Oscar Wilde)

 

PERSONALIDAD

Conjunto de rasgos y cualidades que configuran la manera de ser de una persona y la diferencian de las demás.

En el transcurso de la vida, todo este conjunto se ve afectado por las circunstancias y por lo tanto modificado, en un ajuste adaptativo que va conformando la dimensión persona definida en el tiempo

Como dijo Burham en 1990, «todo el mundo sabe lo que es la personalidad, pero nadie puede expresarlo con palabras».

Pervin y Jhon definen la personalidad como las características que dan cuenta de los patrones consistentes de sentir, pensar y actuar.

Gordon Allport ha definido a la noción de personalidad como aquella alineación dinámica de los sistemas psicofísicos que permite establecer un modo específico de actuar y de pensar.

El concepto de «personalidad» proviene del término «persona», denominación que se utilizaba en el latín clásico para la máscara que portaban los actores de teatro en la antigüedad. Sin embargo, ya en ese entonces se hablaba en un sentido amplio y figurado de «personas» para referirse a los roles, es decir a «como quién» o «representando a quién» actuaba un determinado actor teatral tras su máscara. (personaje)

El estado de ánimo de la gente está determinado principalmente por su composición genética y personalidad; en segundo lugar por su contexto inmediato y sólo en tercer y cuarto lugar por las preocupaciones, inquietudes y otras cosas por el estilo.

 (Daniel Kahneman)

Kahneman expresa el importante papel de la personalidad como uno de los elementos principales a la hora de explicar cómo nos tomamos las cosas a nivel emocional.

 

Freud divide la personalidad humana en tres componentes importantes: El ello, el yo y el superyó.

El ello actúa de acuerdo con el principio de placer, exigiendo la gratificación inmediata de sus necesidades independientemente del entorno externo.

El yo entonces debe emerger para cumplir de manera realista los deseos y demandas de la identidad de acuerdo con el mundo exterior, adhiriéndose al principio de la realidad.

El superyó (conciencia), inculca el juicio moral y las reglas sociales sobre el yo, forzando así las demandas de la identificación a cumplir no solo de manera realista sino moral. El superyó es la última función de la personalidad a desarrollar, y es la encarnación de los ideales parentales / sociales establecidos durante la infancia.

Según Freud, la personalidad se basa en las interacciones dinámicas de estos tres componentes

 Con demasiada frecuencia algunos hombres sacrifican el ser al ser distintos.

(Julián Marías)

Julián Marías, discípulo de José Ortega y Gasset, nos hace reflexionar sobre aquellas personas que por tal de encajar con el resto eliminan o inhiben su personalidad.

 

Los conductistas explican la personalidad en términos de los efectos que los estímulos externos tienen sobre el comportamiento. Los enfoques utilizados para analizar el aspecto conductual de la personalidad se conocen como teorías conductuales o teorías de acondicionamiento del aprendizaje

En la teoría cognitiva, el comportamiento es explicado como guiado por las cogniciones (por ejemplo, expectativas) sobre el mundo, especialmente a aquellos de otras personas. Las teorías cognitivas son teorías de la personalidad que hacen hincapié en los procesos cognitivos, tales como el pensar y juzgar

La psicología humanista enfatiza que las personas tienen libre albedrío y que esto juega un papel activo en la determinación de cómo se comportan. En consecuencia, la psicología humanista se centra en las experiencias subjetivas de las personas en oposición a los factores forzados y definitivos que determinan el comportamiento

Podríamos citar innumerables filósofos y teóricos que a través de diferentes estudios han plasmado a lo largo de la historia sus impresiones sobre la definición conceptual de personalidad

Cuanto más retrocedamos en la historia, más veremos a la personalidad desaparecer bajo la sobrefaz de lo colectivo.

 (Carl Jung)

Jung hace referencia en esta frase a su concepto de inconsciente colectivo, en que múltiples facetas de nuestro ser dependen en gran medida de la herencia de patrones heredados culturalmente de nuestros antepasados.

 

Pero vamos a detallar un poquito más una corriente, que es definida como la cuarta fuerza de la psicología, que nació  de la mano de Maslow. “TRANSPERSONAL”

Maslow pasó la mayor parte de su tiempo estudiando lo que él llamaba «personas autorrealizadas», aquellos que se están «satisfaciendo a sí mismos y haciendo lo mejor que son capaces de hacer».

Maslow cree que todos los que están interesados en el crecimiento se mueven hacia puntos de vista autoactivos (crecimiento, felicidad, satisfacción). Muchas de estas personas demuestran una tendencia en las dimensiones de sus personalidades.

Las características de los autorreguladores según Maslow incluyen las cuatro dimensiones clave:

  1. La conciencia: mantienen el disfrute constante y el asombro de la vida. Estas personas a menudo experimentaron una «experiencia máxima». Él definió una experiencia máxima como una «intensificación de cualquier experiencia en la medida en que hay una pérdida o trascendencia del yo». Una experiencia máxima es aquella en la que un individuo percibe una expansión de sí mismo y detecta una unidad y sentido en la vida. La concentración intensa en una actividad en la que uno está involucrado, como correr un maratón, puede invocar una experiencia máxima.
  2. Realidad y problema centrado: tienen una tendencia a preocuparse por los «problemas» en sus alrededores.
  3. Aceptación / espontaneidad – aceptar el entorno y lo que no se puede cambiar.
  4. Sentido del humor unánime / democrático: no se toma la amabilidad de bromear sobre los demás, lo que puede verse como ofensivo. Tienen amigos de todos los orígenes y religiones y mantienen amistades muy cercanas.

 

 

La teoría transpersonal es un movimiento en Psicología que intenta trascender el Psicoanálisis, el Conductismo y el Humanismo, con el aporte de prestigiosos hombres de ciencia que desde distintos ámbitos se dedicaron y continúan ocupándose del estudio del comportamiento y del potencial humano.

Abraham Maslow, Fitjof Capra, Ram Dass, Carl Rogers, Ken Wilber, Daniel Goleman, Stanislav Groff y muchos otros, intentan elaborar esta doctrina que une conceptos de la ciencia occidental con los de la filosofía oriental al enfrentarse con el dualismo cuerpo mente; y logra una nueva forma de ver al hombre que favorece la plena realización personal de todo el potencial humano y lo conduce a proyectarse más allá de sí mismo

Esta teoría indaga sobre los límites de la percepción, los beneficios psicológicos de la meditación y sobre las posibilidades humanas de crecimiento.

Esta nueva visión del mundo integrado e interdependiente exige que el hombre también se vea como una totalidad formando parte de él y se atreva a trascender las actuales limitaciones que se autoimpone para poder desarrollar las potenciales capacidades que aún permanecen ocultas.

Muchos científicos estudiaron el fenómeno de los estados superiores de la conciencia, conocidos como experiencias místicas, conciencia cósmica, experiencias cumbre, inconsciente trascendental, y se atrevieron a confrontar la psicoterapia con las doctrinas orientales como el Zen, el Taoísmo, el Budismo, el Sufismo y el Yoga, afines a esta nueva orientación en psicología; al descubrir que aspectos de la vida contemplativa coinciden con dimensiones ocultas de la propia autorrealización.

Los efectos terapéuticos de la terapia transpersonal se revelan en los pacientes a través de un progresivo desinterés por sus hábitos neuróticos tendientes a la satisfacción de sus deseos y una mayor atracción por las vivencias o experiencias transpersonales

La personalidad es sólo una parte del sí mismo, sólo es la sensación de una identidad única, una forma de ser singular o convencional, pero es posible que no sea lo más importante de un individuo.

El hecho de estar centrado sólo en la personalidad puede significar un desorden psicológico; por eso uno de los propósitos de la psicoterapia es tratar de que la personalidad se alinee a la totalidad del sí mismo para que pueda actuar adecuadamente como un todo.

En los individuos afectados por alguna psicopatología, sus dramas personales se repiten, contaminando su conducta y todas sus experiencias. La persona tiene que aprender a desapegarse no sólo de sus propios dramas sino también de los dramas de los demás.

Una forma de lograrlo es la auto observación, siendo testigos de ellos mismos, para poder elegir la forma de actuar y tener la oportunidad de cambiar el comportamiento habitual neurótico por otro y evitar identificarse con el sufrimiento.

Sin embargo, por lo general la gente que decide hacer una psicoterapia, desea aliviar sus problemas, su angustia, su sentimiento de fracaso pero no quiere cambiar su personalidad y no están dispuestos a adoptar un modo de ser diferente para lograrlo.

Los psicoterapeutas saben esto, por eso lo que tratan de lograr es reducir los efectos de los comportamientos inadecuados al mínimo, haciéndolos conscientes; de manera que el individuo pueda dejar de utilizar estos recursos y ya no tengan tanta influencia en su vida. De esta forma, la personalidad pierde poder pero continúa siendo la misma.

“Más allá del Ego”, Abraham Maslow

“Todos conocemos individuos que pueden transformar situaciones desesperadas en desafíos que superar, simplemente por la fuerza de su personalidad. Esta capacidad de perseverar a pesar de los obstáculos y retrocesos es la cualidad que la gente más admira en los demás y con justicia, porque es probablemente el rasgo más importante no solo para tener éxito en la vida sino también para disfrutarla.”

 (Mihály Csikszentmihalyi)

 


“En ocasiones el proceso de despertar espiritual es tan sutil y gradual que prácticamente es imperceptible. Tras meses o años, una persona mira hacia atrás y se da cuenta de que se ha producido un cambio profundo en su compresión del mundo.”

Stanislav Grof (n. 1 de julio de 1931, en PragaRepública Checa(antiguamente Checoslovaquia)) es uno de los fundadores de la psicología transpersonal y un investigador pionero en el uso de los estados alterados de conciencia con el propósito de sanación, crecimiento e introspección. Grof recibió el premio VISION 97 concedido por la Fundación de Dagmar y Vaclav Havel, en Praga, el 5 de octubre de 2007.

Imagen de Gerd Altmann en Pixabay

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